miércoles, agosto 01, 2007

Tomar y rodar

Menudo retrato logró la cámara que captó la cara de sorpresa del policía estadounidense que arrestó a una niña de sólo 11 años por manejar bajo los efectos del alcohol y a más de 160 kilómetros por hora. La bisoña conductora fue perseguida por la policía durante la madrugada tras sobrepasar el límite de velocidad. Cuando el agente trató de darle el alto con las luces y la sirena, la niña pisó el acelerador pero chocó con otro vehículo. Así, al acercarse, pistola en mano, el policía no podía dar crédito a lo que veía. La menor, que solo sufrió heridas leves, ha sido acusada de conducción temeraria y fuga. ¡Hum, de armas tomar la niñita!

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