jueves, marzo 29, 2007

Jaque derretido

La suavidad del actual invierno europeo entorpeció una partida de ajedrez con piezas de hielo que se jugó de forma simultánea en Moscú y Londres. Tanto los peones como las piezas restantes comenzaron a derretirse antes de que la partida se iniciara, y los dos equipos, que se enfrentaban en Trafalgar Square (Londres) y en la Plaza Pushkin (Moscú), dispusieron únicamente de 30 segundos para cada movimiento. El torneo, en el que participaron los jugadores Anatoli Karpov (ruso) y Nigel Short (británico), terminó en tablas.

¿O mejor «en aguas»?

No verá, pero ...

En España, un tribunal absolvió de todo cargo a un ciego acusado de estafa por su compañía de seguros, tras ser interceptado mientras conducía a 154 kilómetros por hora. El juzgado consideró que Domingo Merino es, en efecto, invidente desde que sufrió un accidente automovilístico en 1996. Desde entonces, la aseguradora se resistía a pagarle su indemnización de 500 000 euros, sospechando que pudiera ver más de lo que afirma. Sin embargo, la explicación de Domingo, fue muy sencilla: por nostalgia de sus antiguas hazañas al volante, le pidió a su mujer que le cediera el timón en un tramo recto que, según él, conoce de memoria, y así fue sorprendido por exceso de velocidad. Nada, que Domingo no ve, ¡pero sí corre...!

Desmelenada

La brasileña Mirna Marchetti, de 22 años, viajaba en autobús acompañada de una amiga, cuando dos desconocidos se sentaron detrás de ella y tiraron fuertemente de su pelo. Totalmente sorprendida, Marchetti les pidió que parasen, pero los malhechores le anunciaron que se trataba de un asalto, y ¡chas! Así la joven perdió la luenga cabellera que hasta ese momento le llegaba a la cintura. Ambos ladrones le ocuparon además su bolso y otros objetos personales, en la segunda vez que se produce esta atípica modalidad de robo en Río de Janeiro este año. Ahora sí, con estos peluqueros malandrines, ¡ni hablar del peluquín!

lunes, marzo 26, 2007

Anjá!

La desorientación le jugó una mala pasada a un joven argentino que, tras robar una motocicleta, se extravió, y al pedirle ayuda a un hombre en una esquina, recibió una lluvia de puñetazos... del que resultó ser la víctima del atraco. No menos perplejo quedó el dueño del vehículo, quien luego de hacer la denuncia, vio delante de sí al que minutos atrás lo había asaltado. Así, aprovechó la confusión para derribar al ladrón a puñetazos. Su reacción fue seguida por unas 40 personas que pronto rodearon al infortunado malandrín, el cual debió ser rescatado por la policía y conducido a un hospital con el rostro más que amoratado. Para la próxima, ¡sal con una brújula!

Faldas a la fuga

Dos reclusos de una cárcel de Sao Paulo huyeron vestidos de mujer y además liberaron a otros presidiarios. Ambos malhechores sorprendieron a dos guardias penitenciarios con un revólver y los tomaron como rehenes, mientras estos desalojaban de las celdas a varias mujeres, tras el horario de visita. Un celador avisó a la policía y las autoridades de la prisión debieron negociar la liberación de los rehenes con los travestis, digo reclusos, que seguían en la cárcel, aunque ya habían posibilitado la fuga de 82 compinches. ¡Vaya numerito!

Can helado

Un chihuahua sobrevivió varias horas en un congelador, al que fue a parar después de que cinco ladrones, que entraron a robar en una casa de California, no hallaron mejor lugar para «neutralizar» al animal que los importunaba con sus continuos ladridos. Los malhechores fueron detenidos por la policía acusados de robo, pero el dueño de la casa denunció también que su perrito había desaparecido. Finalmente, los ladrones «cantaron» y el perro fue rescatado vivo y coleando, donde sin duda aprobó con nota sobresaliente el curso de esquimal.

Gritón

Hablando de sonidos irritantes, un niño de tan solo cuatro años mató a 443 pollos en un pueblo de Jiangsu, provincia oriental de China, utilizando únicamente su potente voz. El extraño episodio ocurrió cuando el pequeño acompañó a su padre a una granja para entregar unas bombonas y un perro lo asustó con sus ladridos. El niño comenzó a proferir gritos de terror y, a su vez, sembró el pánico entre las aves del gallinero cercano, que se pisotearon unas a otras hasta morir aplastadas muchas de ellas. ¡Ojalá y no cante en la ducha este muchacho!