jueves, noviembre 16, 2006

Vamos, no hay que exagerar

A algunos el arrepentimiento les da muy fuerte. Es bueno arrepentirse cuando uno haya hecho algo malo, pero no debemos llevar las cosas al extremo, ¿verdad?

Un armenio de 20 años fue grabado por la cámara de seguridad de una tienda en Dessel, Bélgica, mientras robaba tres botellas de whisky. El hombrín, ante la evidencia de su fechoría, declaró que considera justo que le amputen las manos como castigo por su conducta impropia. Incluso, le exigió a su abogado que le propusiera al juez la ejecución de esta medida extrema. Claro, el letrado que lo defiende le explicó "que en Bélgica no hacemos esas cosas".

Tengo una duda: ¿El joven armenio habrá hecho tan terrible proposición después de tomarse las tres botellas de whisky? Nada, es una simple pregunta.

miércoles, noviembre 08, 2006

Un apellido mal puesto

Dicen que José Mario Triunfo no cree en su apellido. Y quisiera cambiárselo... pero aún no se ha decidido.

Resulta que este ex empleado de la funeraria Santa Teresina le ganó una querella a la casa mortuoria para la cual trabajó durante año y medio sin recibir un centavo.

El dueño de la funeraria les dijo a los jueces que a pesar de ser todo un funerario no tenía ni donde caerse muerto, o sea, que no poseía los 1 200 dólares para indemnizar a José Mario. Sin embargo, decidió "indemnizarlo" entregándole diez de sus mejores ataúdes para "que pueda ir tirando".

Ahora el pobre Mario tiene que aguantar los más tétricos chistes de humor negro, sigue sin tener dinero y no encuentra ningún cliente dispuesto a comprarle, aunque sea uno de los sarcófagos.

¿Se los tendrá que comer con papas fritas? ¿O decidirá abrir una nueva funeraria en Río de Janeiro?

Eso sí: los ataúdes están de primera. Funcionales. Bien diseñados. Elegantes. Solo faltaría que pusiera un anuncio así: "Vendo ataúdes de primerísima calidad. No es un lujo, sino comodidad para su difunto", como hace años anunció sus catafalcos un agente de pompas fúnebres en esta San Cristóbal de La Habana. ¡Solavaya!

O mía... o de nadie

A algunos, el amor les da muy fuerte. Y realmente sería recomendable decirle a estas personas que la emoción no debe imponerse a la razón. Pero dejemos el sermoncillo y narremos los detalles de esta crónica roja procedente de la tierra de la samba y de la lambada.

Dice el cable que un brasileño asesinó a su ex esposa después de que ella le diera calabazas e ignorara sus insistentes declaraciones de amor -las cuales mandó a imprimir en gigantescas pancartas callejeras- y posteriormente se suicidó.

Se precisa que el trágico hecho ocurrió en Linhares, un municipio del estado de Espíritu Santo. En uno de los bolsillos se encontró una nota manuscrita en la cual se leía:

"Liliana, te amo con locura. No sé vivir sin ti. Te dije varias veces que te amaba locamente. Te pedí que vivieras conmigo. Ahora no vivirás con nadie".

Algunos son así. ¿Egoísmo? ¿Enajenación? Hay de esto y de algo más. Pero no nos toca a nosotros erigirnos en jueces.

Pobre, pero honrado

Aunque en este mundo hay gentes de todo tipo, cuando alguien asume actitudes honorables, la prensa suele destacar tales acciones.

Desde Bogotá se informa que un recolector de desperdicios de la población colombiana de Soledad se encontró, abandonados en un basurero, 18 millones de pesos y los devolvió a su propietario, quien lo recompensó con dinero.

El reciclador (hermosísima manera de llamar a quienes se dedican al buceo de basureros en Colombia), quien se llama Freddy López, explicó que halló el dinero mientras clasificaba papel y cartón en un depósito de desechos.

miércoles, noviembre 01, 2006

Vivía de los muertos

Está demostrado: no viven solamente de los muertos los funerarios y los agentes de pompas fúnebres. Hay camajanes de alto vuelo y habilidades mayúsculas para mañas de cualquier índole.

Uno de ellos es Mell Spillman, del estado norteamericano de Texas, quien fue arrestado por falsificar durante 15 años más de 120 testamentos con ganancias de más de cinco millones de dólares, dinero que empleaba para comprar autos marca Ferrari.

De acuerdo con Prensa Latina, Spillman alteraba sellos y documentos para quedarse con los activos de fallecidos sin herederos, debido al cargo de funcionario público que desempeñaba este camaján de marca mayor.

Sin dudas, para algunos los muertos son un gran negocio.

Tomen nota

Desde Asunción, capital de Paraguay, llega esta nota: El gobierno paraguayo prohibirá mediante decreto la inscripción en el Registro Civil de los nombres ridículos o extravagantes...

El director del Registro Civil, Edger Rodas, explicó que la norma llenará el vacío legal existente ahora y evitará que se inscriban niños o niñas con nombres como estos: Circuncisión del Señor, Degollación de los Niños Inocentes o Semen José. ¿Qué diría de esto mi amigo Ataúlfo Cuchufleta, a quien sus progenitores le zumbaron este nombre que es de padre... ¡y hasta de madre! De todas formas le decimos Cuchu para evitarle un suicidio prematuro.

Así sí da gusto

El hecho de que a uno lo secuestren puede ser algo traumático y hasta trágico. Todo depende de las circunstancias. Hay casos muy sui géneris en los cuales un rapto, un plagio o como usted quiera llamarlo, llena a algunos de dulce sabrosura y de felicidad.

Ocurre que los hombres adúlteros de Brasil han inventado una nueva forma de burlar a sus esposas e irse de juerga con otras mujeres y amigos, encontrando la justificación "perfecta" para sus ausencias: un simulacro de secuestro.

Pero si las burladas y cornudas "medias naranjas" se tragan el paquete, la policía no está dispuesta a mostrar que sus agentes se chupan el dedo. Ya han preparado todo un escuadrón especial entrenado por Scotland Yard, de Londres y por el FBI estadounidense.

Los burladores pueden ahora desaparecer por seis meses, solo que sin damas de compañía y en una celda por falsos informes, aunque en Brasilia –todo según el cable que copio- "los jueces en estos casos prefieren poner fuertes multas para no llenar las prisiones con 'delitos menores' como esos".

Mientras tanto, los resbalosos maridos brasileños siguen en la gozadera. A lo mejor las sufridas costillas deciden también poner en práctica la misma técnica y sus consortes se hacen los comequeques para no darse por enterados. Si ladrón que roba a otro ladrón tiene cien años de perdón, pues la adúltera que engaña a otro adúltero pues podrá tener cien años de distracción (digo yo).