viernes, abril 08, 2011

Cotorra inmóvil

Las broncas entre marido y mujer, en la cuales nadie se debe meter, son cotidianas y ocurren en todas partes del planeta. Así, el guatemalteco Fredesvindo Urrutia discutía mucho con su media naranja, todo motivado por una cotorra que trajo la mujer para la casa.

El ave parlante no cesaba de hablar y Urrutia de pelear. Cuando la mujer se negó definitivamente a desprenderse de su cotica, el marido, en una crisis, le puso cola loca en el pico y también le pegó ambas patas. Pero la esposa, ni corta ni perezosa, con agua tibia logró sacarla de tan penosa situación. No se relata el final de esta historia, aunque se deja en el aire la duda de si el hombre habría intentado después hacer fricasé de cotorra.

Descuido

Ya se sabe que los descuidos pueden ser perjudiciales. Y quien no lo crea que se lo pregunten al músico cordobés Emérito Ruiz. Él dejó abandonado su magnífico violín junto a la barra donde se daba sus habituales cañangazos. Y cuando, tras haber salido de su embriaguez, se acordó del valioso instrumento, regresó al lugar raudo y veloz. Se sintió feliz al ver el estuche en el mismo sitio, junto al mostrador de la barra…

Pero grande fue su sorpresa al comprobar que del violín de marras no quedaba ni rastro. Nadie se explica por qué no se llevaron ambos objetos, tan relacionados como lo pueden estar un guante con las pelotas. Lo cierto es que a Emérito no le va a quedar más remedio que gastarse la plata y comprarse otro violín, pues nadie ha logrado sacarle un fa y mucho menos un sol… a un estuche.

Hasta en la sopa

Casas de citas hay en todo el mundo y ya se sabe para lo que son. Pues bien, Arnulfo Vidaurreta fue a uno de esos lugares en Montevideo con su última conquista, una hermosa uruguaya, y cuando fue a sentarse en el lobby, a la espera, sus ojos quisieron salírsele de las órbitas… nada menos que su suegra estaba también robándose la base con otro hombre que, por cierto, no era su suegro.

El chismoso trascendido no cuenta sin embargo cómo negociaron ambos el engorroso asunto pues, sin lugar para las dudas, estaban compartiendo el mismo pecado. Ni que lo ideara el mismísimo Satanás. Vivir para ver… sorpresas.

jueves, abril 07, 2011

El dinero en el colchón y el colchón a la basura

Una israelí quiso hacerle un regalo sorpresa a su madre. Aprovechando su ausencia y sin consultarla, cambió su viejo colchón por uno nuevo. Cuando la madre llegó y vio el nuevo colchón puso el grito en el cielo pues en el viejo estaban los ahorros de su vida: un millón de dólares en billetes.
La madre salió corriendo hacia vertedero de basura de Khyria, localidad cercana a Tel Aviv, pero ya era demasiado tarde. El colchón y el millón de dólares habían sido despachados hacia un vertedero gigante de 3.000 toneladas, dónde desaparecieron para siempre a pesar de varios días de infructuosa búsqueda.

Un patrón generoso

Marco Colombo, 38 años, dueño de una pequeña empresa metalúrgica de Turbigo, en el norte de Italia, tuvo la suerte de ganarse un millón de euros en la lotería y sus empleados la suerte de tenerlo como patrón. En efecto, Colombo repartió más de un tercio del premio entre sus empleados, cumpliendo con la ritual promesa que hacía cada semana: “Si gano, reparto” . Dicho y hecho. Cada uno de sus cinco empleados recibió 70.000 euros (unos USD 105.000) .

Mujeres militares piden sostenes de combate

La igualdad de hombres y mujeres en los países escandinavos no admite discusión. Sin embargo, en el ejército sueco las militares se sienten discriminadas por un asunto de ropa interior ya que los hombres reciben calzoncillos de reglamento, mientras que la mujeres deben comprarse sus sostenes.
Para colmo, los sostenes comunes y corrientes no están diseñados para los rigores de la vida militar. “No están adaptados para las situaciones de combate ni de incendio y se sueltan con demasiada facilidad” , se quejó el Consejo de mujeres soldados de Suecia, que exigió “sostenes de combate” .

jueves, julio 08, 2010

¡CUIDADO, MUCHO CUIDADO!

Hay que tener cuidado con los animales voladores y terrestres, aunque hay “humanoides” tan peligrosos o más que las bestias. Son los que acaban con la quinta… y con los mangos.

Pero el ejemplo más práctico de que cuando uno ve a un oso debe, de inmediato, poner los calcañales en polvorosa lo ofrece el siguiente suceso, ocurrido en Pennsylvania: una mujer de ese estado resultó muerta instantáneamente de un puñetazo propinado por un oso de 160 kilogramos, reportó CNN.

La pobre Nelly Ann Walz, de 37 años, intentó alimentar al animal que, según dice el cable, tenía tres metros de estatura, lo cual me parece mucha estatura para un solo oso.

Las autoridades locales investigan el hecho y el mamífero ya no podrá repetir su fechoría, pues lo cosieron a tiros.

Otra información procedente de la norteña nación revela que una banda de mapaches atacó a una anciana de 74 años. Lo que no dice es en que estado quedó la susodicha.