viernes, noviembre 24, 2006

¿¡Quién anda ahí!?

Hay hombres que sienten una enorme debilidad por fisgonear a través de huecos en las paredes. En Cuba se conocen como "mira huecos". Pero el deporte del rascabucheo es internacional.

Mas sucede que, en ocasiones, ocurren ciertos accidentes desagradables. Me cuentan desde la provincia de Las Tunas que hace algunos años un sujeto conocido como el Cocuyo se dedicaba al deporte de mirar hacia el interior de las viviendas, sobre todo donde él sabía que hermosas muchachas dormían, a veces, tal y como vinieron al mundo.

Pero como el Cocuyo era arriesgado, prefería subirse en los techos. Era un verdadero gato, pero algo pasado de peso. En una de sus aventuras nocturnas no se percató de que cierta parte del techo estaba fofa, endeble... y se vino abajo, como bola por tronera. El dueño de la casa, al escuchar tal tropelaje, y los gritos de sus dos hermosas hijas, llegó con una escopeta de dos cañones y llenó el cuarto de humo y perdigonazos. Dicen que el Cocuyo todavía anda huyendo...

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